Aula de Literatura José Antonio Gabriel y Galán2009-11-23T08:14:03+00:00
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CulturaVideojuegosthe-shaker: that blog/flickr/multimedia-aggregator kind of thingAula de Literatura José Antonio Gabriel y Galánhttp://s3.amazonaws.com/lcp/aulaplasencia/myfiles/ojodelechuza65x65.JPGhttp://aulaplasencia.lacoctelera.net/post/2009/11/23/49492009-11-23T08:14:03+00:002009-11-23T08:14:03+00:00
<p>Hoy, lunes, 23 de noviembre, nos visita César Antonio Molina.<br />A las 20.00 horas se celebrará la habitual lectura-conferencia en el Auditorio Santa Ana, en la que, además, presentaremos un cuadernillo extraordinario con textos del poeta Ángel Campos Pámpano.<br />Mañana César Antonio Molina visitará el I.E.S. Valle del Jerte, si bien el encuentro con los estudiantes se celebrará, de nuevo, en el Auditorio Santa Ana.<br />Os esperamos a todos, en una u otra convocatoria.</p>
Aula de Literatura José Antonio Gabriel y Galánhttp://s3.amazonaws.com/lcp/aulaplasencia/myfiles/ojodelechuza65x65.JPGhttp://aulaplasencia.lacoctelera.net/post/2009/11/20/tu-fortalezaTu fortaleza2009-11-20T21:15:51+00:002009-11-20T21:15:51+00:00
<p>nos queda otro comienzo<br />
al que volver<br />
otra luz que pisar<br />
en medio de esta bruma que nos moja</p>
<p>aún sigues conmigo en la extrañeza<br />
de tu voz apagándose más acá de tu voz</p>
<p>crece en mí la ceguera de un desierto</p>
<p>tu silencio me impone otra mirada<br />
inmensamente sola<br />
desprevenida<br />
una mirada que abarca la memoria<br />
el tiempo compartido<br />
los días de penuria<br />
el cuenco generoso de tus manos<br />
que todo lo ofrecían</p>
<p>dime que aún nos quedan<br />
otras palabras tuyas<br />
que si las dices<br />
despertarás al mundo</p>
<p>porque más allá de tu voz<br />
de la asfixia de tu voz apagándose<br />
nos iremos en busca<br />
de otro comienzo donde<br />
estarnos juntos<br />
donde mis ojos<br />
retengan para siempre<br />
el gesto vigilante de tus ojos<br />
la palabras sin culpa<br />
la luz que no se extingue<br />
la paz de tantos días<br />
tu fortaleza</p>
<p>no hay cansancio capaz<br />
de ordenar el delirio<br />
el sudor de las preguntas<br />
el puro conocer<br />
el tacto ciego<br />
la vida que se escapa</p>
<p>pero yo no renuncio a tu dulzura<br />
ni a tu torpeza ni a tus pies cansados<br />
ni al aire de la calle en que viviste</p>
<p>están creciendo en mí<br />
siguen creciendo como crecen<br />
la prisa el dolor<br />
en la humedad que lame la alacena<br />
y han de seguir conmigo mientras dure<br />
la ceguera muda de este desierto</p>
<p>(De <em>La semilla en la nieve</em>)</p>
Aula de Literatura José Antonio Gabriel y Galánhttp://s3.amazonaws.com/lcp/aulaplasencia/myfiles/ojodelechuza65x65.JPGhttp://aulaplasencia.lacoctelera.net/post/2009/11/20/alfamaAlfama2009-11-20T21:14:54+00:002009-11-20T21:14:54+00:00
<p>1</p>
<p>Los niños del verano calle arriba.</p>
<p>2</p>
<p>El barrio tiene<br />
el aire de una aldea<br />
cuando amanece.</p>
<p>En la mañana<br />
un olor de pescado<br />
sube del río.</p>
<p>La brisa seca<br />
tanta ropa tendida<br />
bajo el alero.</p>
<p>3</p>
<p>Tejados pardos.<br />
Y el encalado sucio<br />
de las fachadas.</p>
<p>Al mediodía,<br />
detrás de los visillos,<br />
un gato negro.</p>
<p>En el alféizar<br />
de la ventana verde,<br />
unos geranios.</p>
<p>4</p>
<p>Cuando oscurezca<br />
os hablarán del mar<br />
en las tabernas.</p>
<p>La luna asume<br />
los tonos desvaídos<br />
de un azulejo.</p>
<p>La noche blanca<br />
por estos callejones<br />
en laberinto.</p>
<p>5</p>
<p>Di que tú amas<br />
la tibia arquitectura<br />
de estas calles.</p>
<p>Del aire aprendes<br />
el estrecho perfil<br />
de sus esquinas.</p>
<p>(De <em>La ciudad blanca</em>)</p>
Aula de Literatura José Antonio Gabriel y Galánhttp://s3.amazonaws.com/lcp/aulaplasencia/myfiles/ojodelechuza65x65.JPGhttp://aulaplasencia.lacoctelera.net/post/2009/11/20/ngel-campos-pampanoÁngel Campos Pámpano2009-11-20T21:11:29+00:002009-11-20T21:12:58+00:00
<p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/aulaplasencia/myfiles/angel.campos.pampano.jpg" alt="" />Ángel Campos Pámpano nació en San Vicente de Alcántara en 1957 y murió en Badajoz en 2008. Fue profesor, poeta, editor y traductor. Combinó sus tareas docentes y la escritura de poesía con su dedicación a la traducción literaria de autores portugueses, principalmente poetas, desde Fernando Pessoa o Eugénio de Andrade hasta Carlos de Oliveira o Al Berto.</p>
<p>Como poeta recibió el Premio Extremadura a la Creación en 2005 por su libro <em>La semilla en la nieve </em>(2004), y como traductor fue reconocido en 2006 con el Premio de Traducción «Giovanni Pontiero» por su traducción de la antología poética <em>Nocturno mediodía</em> de Sophia de Mello Breyner. Además, en 2008 le fue otorgado en Portugal el Premio «Eduardo Lourenço», que convoca el Centro de Estudios Ibéricos.</p>
<p>Es autor de los libros de poesía <em>Materia de olvido </em>(1985), La<em> ciudad blanca </em>(1988), <em>CALiGRAFÍAS </em>(1989), <em>Siquiera este refugio</em> (1993), <em>Como el color azul de las vocales </em>(1993), <em>De Ángela</em> (1994), <em>La voz en espiral</em> (1998), <em>El cielo sobre Berlín </em>(1999), <em>El cielo casi </em>(1999), <em>Por aprender del aire</em> (2002), <em>Jola </em>(2003), <em>La semilla en la nieve</em> (2004), <em>Por aprender del aire</em> (2005) y <em>No podré con su ausencia</em> (2006). Su obra fue incluida en <em>Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000)</em> y ha sido recogida en el libro <em>La vida de otro modo [Poesía, 1983-2008]</em>, publicado en 2008.</p>
<p>Director de la revista de literatura en dos lenguas <em>Espacio/Espaço Escrito,</em> fue también uno de los promotores del periódico <em>Hablar/Falar de Poesia</em> y de la red extremeña de aulas de literatura, así como uno de los fundadores y responsables de la editorial Del Oeste Ediciones.</p>
Aula de Literatura José Antonio Gabriel y Galánhttp://s3.amazonaws.com/lcp/aulaplasencia/myfiles/ojodelechuza65x65.JPGhttp://aulaplasencia.lacoctelera.net/post/2009/11/20/en-mar-anforasEn el mar de ánforas2009-11-20T21:09:45+00:002009-11-20T21:09:45+00:00
<p>no es el alma<br />
la que tiene<br />
alas</p>
<p>sino el deseo</p>
<p>el deseo duro<br />
de durar</p>
<p>bajo la luna<br />
de rápido<br />
parto</p>
<p>oculta el horizonte<br />
su silueta</p>
<p>es una sábana</p>
<p>de cardos</p>
<p>(De <em>En el mar de ánforas</em>)</p>
Aula de Literatura José Antonio Gabriel y Galánhttp://s3.amazonaws.com/lcp/aulaplasencia/myfiles/ojodelechuza65x65.JPGhttp://aulaplasencia.lacoctelera.net/post/2009/11/20/yo-era-ancla-tu-vientre-nasa-tu-pecho-unaYo era un ancla en tu vientre2009-11-20T21:02:59+00:002009-11-20T21:07:21+00:00
<p>YO ERA UN ANCLA EN TU VIENTRE, una<br />
nasa en tu pecho, una tortuga atrapada<br />
en tu pelo, un búho atento al estruendo<br />
del mar, a la ola en el océano, al viento<br />
moviendo el rocío. Yo era una piragua monó-<br />
xila hundida en un petrogriflo. Yo era un<br />
gallo enterrado en la arena, hipnotizado<br />
por la raya siempre horizontal a mi<br />
cresta, a mi sangre cuajada, a veces, en<br />
la inscripción helada de una muralla des-<br />
plegada como un pájaro que ya no puede<br />
volar a los nidos de nuestras casas vacia-<br />
das por las nupcias ceñidas a las siluetas<br />
de unas débiles sombras. (...)</p>
<p>(De <em style="font-style: italic;">Últimas horas en Lisca Blanca</em>)</p>
Aula de Literatura José Antonio Gabriel y Galánhttp://s3.amazonaws.com/lcp/aulaplasencia/myfiles/ojodelechuza65x65.JPGhttp://aulaplasencia.lacoctelera.net/post/2009/11/20/cesar-antonio-molinaCésar Antonio Molina2009-11-20T20:27:11+00:002009-11-23T16:24:58+00:00
<p><img class="imgizqda" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/aulaplasencia/myfiles/cesar_antonio_molina.jpg" alt="" />Nacido en La Coruña, en 1952, es licenciado en Derecho y en Ciencias de la Información. Se doctoró <em>cum laude</em> con un trabajo de investigación sobre la prensa literaria española publicado en tres volúmenes.</p>
<p>Fue profesor de Teoría y crítica literaria en la Universidad Complutense y lo ha sido, en los últimos ocho años, de Humanidades y Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid. También fue durante varios años coordinador de los Cursos de Humanidades de la Universidad de Verano de El Escorial.</p>
<p>De 1985 a 1996 trabajó en <em>Cambio 16</em> y <em>Diario 16</em> en donde llegó a ser Director Adjunto y responsable de las páginas de Cultura y Espectáculos, así como de los suplementos Culturas y Libros. En 1996 se incorporó al Círculo de Bellas Artes como Director-Gerente.</p>
<p>En mayo de 2004 fue nombrado Director del Instituto Cervantes, en septiembre de 2005, Caballero de las Artes y las Letras por el gobierno de Francia y ha sido Ministro de Cultura entre julio de 2007 y abril de 2009.</p>
<p>Tiene publicados más de una treintena de libros, fundamental-mente, de ensayo, prosa y poesía, de estos últimos, ocho en castellano (<em>Épica</em>, <em>Proyecto preliminar para una arqueología de campo</em>, <em>Últimas horas en Lisca Blanca</em>, <em>La estancia saqueada</em>, <em>Derivas</em>, <em>Para no ir a parte alguna</em>, <em>Olas en la noche</em> y <em>En el mar de ánforas</em>) y uno en gallego (<em>A fin de Fisterra</em>). Su obra poética aparece recogida en numerosas antologías y está traducida a varios idiomas.</p>
<p><a href="http://www.cesarantoniomolina.com">www.cesarantoniomolina.com</a></p>
Aula de Literatura José Antonio Gabriel y Galánhttp://s3.amazonaws.com/lcp/aulaplasencia/myfiles/ojodelechuza65x65.JPGhttp://aulaplasencia.lacoctelera.net/post/2009/11/20/curso-2009-2010Curso 2009/20102009-11-20T20:19:42+00:002009-11-23T14:34:41+00:00
<p>NOVIEMBRE - César Antonio Molina<br />
Lunes, 23, a las 20.00 h. en el Auditorio Santa Ana<br />
Martes, 24, a las 12.30 h. en el Auditorio Santa Ana (la visita corresponde al IES Valle del Jerte).</p>
<p>ENERO - Ricardo Menéndez Salmón<br />
Martes, 19, a las 20.00 h. en el Auditorio Santa Ana<br />
Miércoles, 20, a las 12.30 h. en el Salón de Actos del IES Gabriel y Galán.</p>
<p>MARZO - Eugenio Fuentes<br />
Martes, 23, a las 20.00 h. en el Auditorio Santa Ana<br />
Miércoles, 24, a las 12.30 h. en el Salón de Actos del IES Pérez Comendador.</p>
<p>MAYO - Andrés Neuman<br />
Martes, 11, a las 20.30 h. en el Auditorio Santa Ana<br />
Miércoles, 12, a las 12.30 h. en el Salón de Actos del IES Virgen del Puerto.</p>
Aula de Literatura José Antonio Gabriel y Galánhttp://s3.amazonaws.com/lcp/aulaplasencia/myfiles/ojodelechuza65x65.JPGhttp://aulaplasencia.lacoctelera.net/post/2009/06/21/cuaderno-escolarCuaderno Escolar2009-06-21T21:56:07+00:002009-06-21T22:01:26+00:00
<p class="acenter"><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/aulaplasencia/myfiles/invitacion-rec.jpg" alt="" /></p>
<p>Tenemos el gustazo de presentar en sociedad a esta nueva <em>criatura</em> de <strong>Juan Ramón Santos</strong>. En las Claras nos vemos el próximo viernes, 26 de junio, a las <strong>20:30</strong>. En tiempos de vacaciones, todo el mundo con su <strong>Cuaderno Escolar</strong>.</p>
Aula de Literatura José Antonio Gabriel y Galánhttp://s3.amazonaws.com/lcp/aulaplasencia/myfiles/ojodelechuza65x65.JPGhttp://aulaplasencia.lacoctelera.net/post/2009/03/18/presentacionPresentación2009-03-18T07:40:50+00:002009-03-18T07:40:50+00:00
<p>Mi hija Mafalda nació en la página 152 de <em>Lo real</em>, la novela de Belén Gopegui. No pretendo con esto trazar ningún tipo de paralelismo inverso con uno de sus personajes, que acaba por desvanecerse entre las páginas de un libro, ni tampoco se trata de una broma como la que quise gastarles hace un par de meses, cuando nos visitó Gonçalo M. Tavares. Lo que me propongo es contarles una pequeña historia de lectura que comenzó a principios del verano pasado, cuando aún faltaban dos meses para que naciese mi hija y Belén Gopegui aceptó amablemente nuestra invitación a participar en el Aula. Entonces, calculando que al nacer la niña no dispondría de demasiado tiempo, comencé a leer sus novelas sin prisa pero sin pausa, buscando, de paso, material para el cuadernillo y tomando notas para esta presentación.<br />
Aunque de entrada quise que la lectura fuese cronológica, acabó siendo caprichosa y desordenada y, de hecho, comencé por <em>El lado frío de la almohada</em>, la penúltima de sus novelas, por ser –he de confesarlo–, de las que tenía a mano, la más breve. En ella, a partir de la relación entre Laura Bahía, una joven de origen cubano, y Philip Hull, un diplomático estadounidense intermediario en un trato con agentes de la seguridad de Cuba, la autora reflexiona sobre el incierto futuro de la Revolución Cubana, y lo hace desde una perspectiva distinta a la habitual, diferente de la que cabe esperar desde la verosimilitud vigente, esa que –como explica certeramente en su ensayo <em>Un pistoletazo en medio de un concierto</em>– imponen los dueños del discurso dominante, quienes poseen los medios de producción.<br />
Entre mis notas de esos días destaca una primera hipótesis sobre su narrativa, la de la importancia que parecían tener en ella el tacto y el contacto físico, y, además, la referencia a la curiosa anécdota que aparece en la novela sobre un teléfono de Hungría al que se podía llamar para oír la nota «la» cuando alguien necesitaba afinar la voz o un instrumento, anécdota que me sugirió una segunda hipótesis, la de que sus novelas tratasen sobre personajes, como Philip Hull, que han perdido el tono, que han perdido el «la».<br />
El 7 de julio comencé <em>Tocarnos la cara</em>, un título que, de por sí, pone de relieve la importancia del tacto, que lleva además implícita la necesidad del otro, de los amigos, la necesidad de tocarnos la cara como modo de reconocerse cuando andamos a ciegas, como señal de que no estamos solos, ya que, como señalan en el libro los <em>papeles de Espinar</em>, «sólo el tacto nos revela la existencia verdadera de las cosas» y porque «a través del tacto el mundo se apodera de nosotros, nos reclama». Enseguida me llamó la atención también que, como sucedía <em>En el lado frío de la almohada</em>, quien nos contaba la historia era un narrador bien consciente de su labor, que, de nuevo, era un personaje quien asumía con rigor la tarea de contar, lo que me llevó a bosquejar una tercera hipótesis, que los de Belén Gopegui son narradores a conciencia.<br />
Por lo demás, la novela gira en torno a un grupo de aficionados que experimenta un nuevo ámbito de representación teatral, el llamado «Probador», y alrededor de un tema también común en la obra de Gopegui, la amistad y la traición, y, una vez más, se trata de personajes desubicados, que han perdido el «la», que nacieron, como dice la novela, cuando «no había lucha posible del bien contra el mal», cuando «todo era ambiguo y amargo igual que tantos manifiestos de cinismo donde nuestros mayores sin cesar repudiaban la clandestinidad o las células, el partido, la fe y la autocrítica».<br />
A mediados de mes andaba de cabeza con el cuarto de la niña, jugando al tetris con los muebles por toda la casa y, curiosamente, en medio de tanta dificultad espacial, en <em>La escala de los mapas</em> vine a dar con Sergio Prim, un geógrafo de la percepción obsesionado con las escalas y la búsqueda de huecos, mínimos e imperceptibles refugios materiales, como un libro, una manivela o la tela de un abrigo, que le sirven para huir de la realidad, un extraño afán que entonces me desconcertó. Prim, además de ser otro narrador a conciencia, capaz de urdir un magnífico primer capítulo que –como podrán comprobar en el cuadernillo– desconcierta y engancha, es también un ser reacio al contacto, aunque enamorado de Brezo, su Maga particular, con la que juega a encuentros y casualidades en una novela a la que no le falta algún que otro guiño cortazariano.<br />
Poco a poco iban pasando las páginas y los días, y las noches las pasábamos al fresco en el balcón, Fátima escuchando música y yo con dos o tres libros a mano, entre ellos siempre alguno de Belén Gopegui y papel para tomar notas, y apenas restaban un par de días de julio cuando empecé <em>Lo real</em>.<br />
Esta vez es Irene Arce, un personaje secundario, quien nos narra a conciencia la historia de Edmundo Gómez Risco, una suerte de secreto Robin Hood mediático a través de cuyas audacias la autora desvela el juego sucio de manipulaciones y conflictos de interés político y económico oculto tras los medios de comunicación. No llevaría leído un tercio del libro cuando el 3 de agosto, de madrugada, subimos de urgencia al hospital para lo que creíamos una mera inspección rutinaria, gajes del embarazo, y allí pasé largas, inquietantes, solitarias horas de espera que distraje leyendo, entre otras cosas, <em>Lo real</em>, hasta que, sobre las once de la mañana y hacia la página 152, apareció el ginecólogo y me anunció en pocas palabras que, cesárea mediante, en cuestión de horas sería padre, algo que no llegué a creerme del todo hasta que tuve en brazos por primera vez a mi hija y comprendí de verdad la importancia que puede llegar a tener el tacto, no sólo en las novelas de Belén Gopegui.<br />
Luego se sucedieron los días de hospital y la experiencia sofocante de la primera tarde en casa, que Mafalda se pasó llorando desconsolada, asustada por tanto cambio, y sólo un par de semanas después me puse con <em>La conquista del aire</em>, que arranca con un magnífico prólogo que no hacía sino confirmar la segunda de mis hipótesis al afirmar que «cayó la modernidad, cayó nuestro pequeño imperio austrohúngaro y estamos, como los personajes de Joseph Roth, moviéndonos en coordenadas que desaparecen», y que demuestra, además, que quien verdaderamente es un narrador o, mejor dicho, una narradora a conciencia es la propia Belén Gopegui, una escritora rigurosa, muy consciente de sus objetivos y de los mecanismos narrativos que es preciso emplear para alcanzarlos, y que utiliza la escritura como una forma de indagación, porque, como dice en ese prólogo, «el narrador quiere saber y por eso narra», algo que bien podría servir como <em>leit-motiv</em> de buena parte de su obra.<br />
La escritora plantea con agilidad en las primeras páginas el conflicto principal de la novela: Marta y Santiago le prestan a su amigo Carlos el dinero que necesita para sacar adelante su empresa, pero el préstamo se convierte en una inagotable fuente de insomnio para los tres y en una enrevesada trampa que acaba por obligarles a traicionar sus ideales, poniendo de paso en peligro una amistad que se cierra en falso, como una herida mal curada. <em>La conquista del aire </em>es, pues, una novela sobre la amistad, pero también sobre las dificultades para mantener intactos los ideales de izquierda en una sociedad en la que es posible, como dice la autora, «que el dinero anide (...) en la conciencia moral del sujeto» y que me hizo reparar en cuál es el perfil de buena parte de los personajes de Belén Gopegui: universitarios, de entre treinta y cuarenta años, de izquierdas –aunque no sepan bien cómo ser coherentes con sus ideas– y desconcertados, como los de Joseph Roth.<br />
En las primeras páginas de <em>El padre de Blancanieves</em>, la última de sus novelas, un trabajador ecuatoriano acude a casa de una de las protagonistas para hacerle responsable de su despido, debido a las quejas que ella ha dado al supermercado por la entrega negligente de un pedido, un conflicto al que sucederán otros que ponen de manifiesto que no hay una separación estricta entre las esferas privada y pública, pues lo que hacemos de puertas para adentro repercute de puertas para afuera. La novela se desarrolla en buena medida a través del diálogo cruzado entre personajes vinculados a colectivos ecologistas y de izquierda que debaten sobre las contradicciones de una cierta clase intelectual cuyo modo de vida se sustenta, hasta en los más mínimos e irrenunciables detalles, en el mismo sistema capitalista de explotación que critican, y buscan con denuedo zonas y medios de resistencia, una búsqueda que, desde La escala de los mapas, parece común a todos los personajes de Belén Gopegui, esos personajes dialogantes y desorientadas que, a pesar de haber perdido el «la», no cejan en su empeño de descubrir huecos de resistencia en el sistema, no pierden la esperanza de que otro mundo sea posible.<br />
Para terminar, como decía al principio, mi hija Mafalda nació en la página 152 de <em>Lo real</em> y, al tiempo, en la 2008 de otro libro aún más real, real y difícil como la vida misma, y ojalá acabe ella algún día por descubrir esos huecos que Belén Gopegui y sus personajes buscan con tanto ahínco.</p>
<p>Juan Ramón Santos
</p>